Domingo 8 de enero:
La semana de la creación
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Gén. 1:1). ¿De
qué manera este inicio convierte la Biblia y el evolucionismo en
mutuamente excluyentes?
El Génesis comienza con Dios en acción como Creador. No da ninguna
explicación ni presentación, Dios está allí. Lo más cercano a una prueba
de la existencia de Dios podría ser el sentimiento del salmista: “Dijo
el necio en su corazón: No hay Dios” (Sal. 14:1).Los eruditos notan una habilidad artística asombrosa no solo en el acto mismo de la creación, sino también en cómo se la presenta en la Biblia. Génesis 1:2 introduce la organización de las obras de Dios: “Y la tierra estaba desordenada y vacía”. En los tres primeros días él “dio forma” a lo que estaba desordenado, y en los otros tres días “llenó” lo que estaba “vacío”.
O sea, la luz creada el día uno es completada el día cuatro con el sol y la luna (hizo también las estrellas, Gén. 1:16). El aire y el agua que habían sido atendidos en el día dos se llenaron con las aves y las criaturas acuáticas en el día cinco (Gén. 1:6-8, 20-23). La tierra seca separó las aguas, y luego fue llenada con vegetación, el día tres (Gén. 1:9-13), y se completó con los animales terrestres y los seres humanos el día seis. Finalmente, todo fue evaluado como “bueno en gran manera” y celebrado por Dios mismo el séptimo día (Gén. 2:1-3).
Esto no deja ningún lugar para el azar. Por el contrario, los textos enseñan que todo fue planificado y llevado a cabo.
De acuerdo con los siguientes textos, ¿quiénes creyeron en el informe
bíblico de la creación? Mat. 19:4; Éxo. 20:8-11; 1 Tim. 2:13; Isa.
40:26.
Toda la Biblia testifica que cuando Dios creó el mundo, dijo y
existió, así como lo describe Génesis 1 y 2. Las Escrituras no dejan
espacio para especular en este asunto. Uno puede escoger la creación o
el evolucionismo, pero la honestidad no permite mezclar las dos ideas.
Los textos mismos no nos dejan esa opción.
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